Agencia de suicidios Capítulo 1
Julio 25th, 2008“Agencia de suicidios”, sin duda alguna era el negocio del siglo, y, sin duda alguna su eslogan era ciertamente “llamativo” pero en aquel momento ya resultaba habitual, se vivía una época oscura, una época en la que los psicólogos, los sacerdotes y los enterradores mas dinero ganaban, si no había entre treinta y cuarenta entierros al día no había ninguno y las agencias de suicidios hacían su agosto de todo aquel drama, que abarcaba a gran parte de la humanidad, pero que sin duda, estaban bastante solicitadas. Por lo general podían verse anuncios del tipo; “¿quiere suicidarse?, nosotros nos encargamos de todo, tenga un suicidio limpio y digno, sin salpicones de sangre, sin manchas en la moqueta, llámenos, no se arrepentirá” y como dato en letras pequeñas solía poner “entierro no incluido” A veces había alguna oferta de tipo “Ataúd de regalo si llama ahora.” y demás cosas así.
Evidentemente el asesinato estaba prohibido y debido a ello él, estaba allí.
Al parecer un tipo había “solicitado” un suicidio pero irónicamente nadie recordaba que lo hubiera echo y el detective encargado de llevar el caso era Armand Molière.
Aquel tipo alto de ojos y pelo oscuro atractivo llevaba ocultos sus rasgos bajo un sombrero y una gabardina estilo años veinte. Con las manos en los bolsillos y mirando a todas partes como si de un momento a otro alguien fuera a asaltarle por detrás.
Una manía que había obtenido tras sus años en prisión, a pesar de que él lo atribuía a sus años como espía internacional, de lo cual jamás formo parte. Al menos no constaba en los informes, los cuales el se empeñaba en decir que habían sido eliminados de los archivos, debido a su encierro, tras ser desmantelada la red de narcotráficos en la que el propio Armand era el cabecilla y diciendo que aquello fue un complot para hundir su “carrera policíaca”.
Todos sabían que aquellos informes nunca existieron, que jamás hubo un complot tras su encierro en prisión, pero de alguna forma Armand tenia que justificar aquellas acciones, tanto la de mantener vigilada su retaguardia como su manía a no agacharse a recoger las pastillas de jabón.
Fuera como fuera era un tipo bastante extravagante, pero el mejor investigando los casos de homicidio.
- Y bien agente- dijo Armand apenas llegar a un hombre vestido de policía.- ¿Qué tenemos aquí?
- Un cadáver señor.- El detective miro al policía fríamente.
- Eso ya lo sé imbécil, pero de quien es el cadáver.
- De un hombre.- respondió con toda naturalidad el policía, Armand se quito el sombrero y se llevo la mano a la cabeza.
- Esto va a ser muy difícil.- dijo para si mismo volviendo a ponerse el sombrero.
- Verá, vengo a investigar un homicidio, y de un hombre, eso ya lo sé, si no, no estaría aquí.
- ¿Insinúa que si fuera de una mujer no habría venido?- La cara de Armand empezó a cambiar de color por segundos, era un hombre de poca paciencia y aquel tipo parecía estar pidiendo a gritos que le partieran la cara.
En ese momento apareció otro hombre con uniforme.
- Inspector ¿que hace aquí perdiendo el tiempo? Le estábamos esperando
- ¿¡Perder el tiempo!?- dijo él escandalizado. - ¡Estoy tratando de que su compañero me de la maldita información del asesinato!
- ¿compañero?- dijo el policía. Entonces miro tras Armand al tipo que se encontraba husmeando por allí apuntando en una libreta.
- ¡Ah! ¡Se refiere a Mike!- dijo el hombre.
-¿Mike?, no me importa como se llama ese tipo- dijo esperado Armand cruzándose de brazos ofendido.
- Bueno vera es que Mike hace un par de semanas sufrió un accidente, fue en la cabeza estando en servicio.
- ¿le dispararon durante un atraco? ¿Un accidente de coche durante una persecución?- pregunto el detective preocupado.
- no, no, estaba en el servicio de caballeros en una gasolinera y tropezó con un trozo de papel de periódico, con tan mala suerte que se dio contra el lavabo, y, quedo algo, tocado, ya sabe.- Armand le miraba con cara de circunstancia mientras le hablaba.
- El caso es que el pobre Mike no es capaz de recordar nada de lo que ha hecho durante la media hora anterior y le dieron la invalidez pero…
- pero no lo acepta.- supuso el detective.
- No, que va, no lo recuerda así que viene a trabajar como todos los días. Nos da pena el pobre.
- ¿Y que es lo que tenemos entonces?- dijo definitivamente Armand ya casi sin paciencia.
En ese momento un agente de pelo oscuro corto y ojos grises, vestido de calle, de aproximadamente unos veintitrés años se acercó al hombre y sacó una pequeña libreta de su bolsillo trasero del pantalón.
- Bien, según los datos todo corresponde a la agencia de suicidios Huchot, cuya propietaria ahora es Dalia Huchot, al menos eso dice la factura que han dejado sobre la mesa del despacho.
El tipo no encargó nada pero la llamada telefónica fue hecha de parte de la victima desde su número, su dirección y su teléfono.
- ¿Y que es lo que dice que no se trata de un suicidio?
- Lo que indica que no fue un suicidio es qué, bueno cuando llegó el empleado de la agencia el tipo ya estaba muerto.-explicó el agente.
- ¿Solo por eso?
- ¿”Solo”?
- Debería haber alguna prueba más, huellas de otra persona, arma utilizada, algo así.
- Si eso fuera así de simple no le habríamos llamado ¿no cree?
- Pero sin pruebas que indiquen lo contrario perfectamente podría haberse suicidado.
- ¿Y para que llamó a una agencia?
- Yo que sé, tendría prisa el tipo no venia….
- Señor.- dijo el agente sin dejarle terminar y entornando los ojos.- Tiene trabajo le guste o no.
- Maldita sea, solo es que esto no me gusta y no va a ser fácil.- masculló el detective entre dientes.
- Bueno en cualquier caso.- el chico se giró y cogió doce carpetas de papeles y se las soltó a Armand el cual no se esperaba el peso.- Ahí tiene las pruebas que hemos acumulado hasta momento.
-¿No me dijo que no había?- Replicó el hombre.
- Yo no dije eso. Lo supuso usted.- dijo con toda naturalidad el joven.